Tormenta Arrítmica

Arrítmicos o tormenta tormenta eléctrica (antiarrítmicos o tormenta eléctrica) es una situación de grave inestabilidad eléctrica del corazón. Se caracteriza por la presencia, en 24 horas, de tres o más episodios de arritmias ventriculares: en promedio en la experiencia clínica la tormenta arrítmica se presenta con 8 episodios (de 3 a 50) en 24 horas y requiere intervención urgente del especialista. El tratamiento de la tormenta eléctrica está vinculado a la evaluación global de cada caso individual. Actualmente se hace especial hincapié en la terapia ablativa; sin embargo, el enfoque inicial de reprogramar los parámetros de diagnóstico e intervención ANTITAQUICÁRDICA de la AICD, en pacientes portadores de la misma, sigue siendo importante.

Todas las patologías del corazón pueden dar arritmias ventriculares recurrentes. Más frecuentemente cardiopatía isquémica (fase aguda del infarto de miocardio, presencia de cicatrices de infarto previo), cardiomiopatías estructurales idiopáticas, cardiopatía valvular, cardiopatía arritmogénica de origen genético (síndrome de Brugada, cardiomiopatía arritmogénica del ventrículo derecho, síndrome de QT largo). Factores favorecedores o desencadenantes son: isquemia miocárdica aguda, insuficiencia cardíaca, desequilibrios electrolíticos (hipopotasemia, hipomagnesemia), hipertiroidismo, enfermedades infecciosas y fiebre, fármacos antiarrítmicos (efecto proarrítmico en particular de las moléculas de clase I a). La probabilidad de ocurrencia de una tormenta arrítmica es mayor en pacientes con baja fracción de eyección del ventrículo izquierdo.

El ataque de tormenta ocurre en el 10-20% de los portadores del desfibrilador implantable, especialmente si la indicación para el implante era la prevención secundaria de muerte súbita (es decir, pacientes que ya habían sufrido arritmias más) respecto a la indicación de prevención primaria (es decir, pacientes con un alto riesgo de arritmias, pero sin los eventos anteriores): 28% Frente al 5%.

La tormenta arrítmica se presenta con tres formas de arritmia: siempre es sintomática: los síntomas varían desde palpitaciones hasta síncope y paro cardíaco. En los portadores de Dai, la contracción muscular violenta debido a la descarga del dispositivo se siente en el pecho.

La tormenta arrítmica es un evento dramático y con frecuencia requiere hospitalización (85% de los casos). El tratamiento es especializado y requiere una amplia experiencia en el campo de cuidados intensivos, arritmología cardíaca y electroestimulación y Cardiología Intervencionista. La terapia varía según la enfermedad y las causas desencadenantes. En algunos casos es posible identificar y tratar desencadenantes como isquemia aguda, empeoramiento de la insuficiencia cardíaca, cambios en los electrolitos sanguíneos, hipertiroidismo, fiebre, efectos secundarios de medicamentos antiarrítmicos (por ejemplo, quinidina, flecainida, propafenona, amiodarona, sotalol, etc.). La administración de fármacos se realiza por vía intravenosa, con monitorización no invasiva de los parámetros hemodinámicos y electrocardiograma. Los fármacos indicados son: ocurre en primer lugar que las intervenciones son apropiadas, es decir, que no dependen de errores en el diagnóstico del dispositivo o artefactos o mal funcionamiento de los catéteres. De fundamental importancia es la reprogramación del tipo y el momento de la estimulación antitaquicárdica (ATP o estimulación antitaquicárdica) evitando un número excesivo de choques de DC inmediatos al inicio de la arritmia. Puede ser útil aumentar la frecuencia de estimulación del marcapasos basal a valores relativamente altos (100-120 latidos por minuto) en caso de torsión de la punta. En el caso de isquemia aguda. En los casos más graves con refractariedad farmacológica, se utilizan numerosas recaídas, choques repetidos de Dai e inestabilidad hemodinámica, contrapulsación intraaórtica (BIA), anestesia general, intubación y ventilación asistida, hasta el uso de dispositivos percutáneos de asistencia ventricular izquierda. Incluso en la fase aguda, la ablación por radiofrecuencia transcatéter tanto del sustrato arrítmico como de los desencadenantes (eventos que desencadenan la arritmia), como las extrasístoles ventriculares monomórficas (que se originan a partir de un solo foco), fue útil y, a menudo, efectiva.

El pronóstico (predicción del curso de la enfermedad) está relacionado con la enfermedad cardíaca subyacente y la presencia de desencadenantes corregibles. En algunos casos la tormenta arrítmica es una complicación eléctrica episódica y transitoria en el curso de una enfermedad cardíaca, en otros casos es un signo de deterioro irreversible. Es significativo que en pacientes con AICD para cualquier indicación la tormenta arrítmica es predictiva de mortalidad especialmente por causas cardíacas no arrítmicas, es decir, por evolución de la enfermedad cardíaca subyacente (por ejemplo, insuficiencia cardíaca refractaria al tratamiento e irreversible) y no por la arritmia en sí. La mortalidad a los tres meses después de la tormenta arrítmica es alta, sin embargo más alta que la mortalidad durante la misma fase aguda del tratamiento (la terapia farmacológica y no farmacológica a menudo es efectiva). El pronóstico remoto es mejor en los casos exitosos de terapia, especialmente la ablación transcatéter.

Arritmia

Electrofisiología

Taquicardia

Síndrome de Wolff-Parkinson-White

El síndrome de Wolff Parkinson White (WPW) es una enfermedad congénita de conducción cardíaca anormal; se caracteriza por la presencia de uno o más haces auricu...
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