Neurociencia Social

La neurociencia Social es el campo de estudio que se ocupa de la forma en que el sistema nervioso está conectado con la evolución sociocultural y que investiga la comprensión de los mecanismos subyacentes al comportamiento social. Es la combinación de estudios realizados sobre el estado biológico y los del Estado social, que demuestran cómo el cerebro y los procesos sociales se afectan mutuamente.

El encuentro entre la psicología cognitiva y la neurociencia, que tuvo lugar en los últimos años del siglo XX, tiene como objetivo proporcionar una comprensión profunda de la naturaleza humana. El estudio de la mente humana crea problemas de gran complejidad y requiere la Unión de varias habilidades diferentes del campo médico. Sin embargo, según algunos estudiosos (incluido Eddie Harmon - Jones), es posible comprender el funcionamiento de las células individuales que se utilizarán para comprender cómo las neuronas establecen redes complejas que dan vida al pensamiento y al comportamiento. Los circuitos neuronales deben gestionar diversas actividades como la memoria, la conciencia, el lenguaje. La unión con las Ciencias Sociales Clarifica el papel de las relaciones sociales en la actividad cerebral normal y patológica, para profundizar temas relacionados con el estudio de la psique humana. El estudio de la naturaleza humana y de los procesos culturales y sociales asociados a ella siempre ha estado apegado a temas de naturaleza humanística, por lo que falta la correlación con el aspecto biológico. En los últimos veinte años, la capacidad de medir la actividad cerebral nos ha permitido idear herramientas para medir los cambios neuronales relacionados y debidos a funciones cada vez más complejas. En 2003, se compararon los sistemas endocrino e inmune nervioso con los procesos psicológicos y socioculturales, detectando cómo el cerebro y los mecanismos sociales influyen entre sí.

El campo de la neurociencia social se ramifica en tres niveles de análisis: la neurociencia social se basa en la relación entre el individuo y el otro, la razón por la que se deben analizar las interacciones sociales, que son tres aspectos importantes: la neurociencia social, han estudiado el comportamiento y la actividad cerebral de los individuos en aislamiento, es decir, sin interacción real con otra persona mientras contexto social La neurociencia social entiende cómo las personas se expresan en la realidad externa vista por los demás. Los neurocientíficos sociales centran su estudio en los mecanismos neuronales que dan vida a las sensaciones y estados mentales del hombre. Muchos estudios han visto cómo un solo sujeto se identifica a sí mismo en diferentes situaciones sociales, y se distinguen dos enfoques diferentes para comprender los mecanismos que forman la base de los procesos sociales. El primer enfoque nace de las diversas observaciones hechas sobre los individuos, llegando a la conclusión de que la condición social es un camino que el individuo implementa internamente: idealizó los pensamientos de otras personas y los mezcla con los suyos. La hipótesis detrás del enfoque es que lo que permite al hombre interactuar con otras personas solo puede entenderse estudiando las reacciones internas del propio individuo. Los investigadores que utilizaron este método teórico llegaron a la conclusión de que, para llevar a cabo un análisis más completo, es necesario utilizar más estímulos sociales para observar y considerar. El segundo enfoque se basa en la teoría del cerebro aislado. Pero ha sido criticado porque se basa solo en la investigación individual del observador y no considera situaciones en contextos reales y dinámicos donde los individuos se influyen entre sí. La crítica se basa en el hecho de que las situaciones son diferentes entre sí: en una el individuo puede ser activo, en otra un simple observador. Este segundo enfoque se denomina acción interactiva o conjunta, estudia las mentes en relación entre sí, tanto entre procesos intra - personales, como considerando aquellos nacidos de la interacción. Existen numerosos métodos utilizados en la neurociencia social para investigar el vínculo entre los procesos neuronales y sociales: muchos de ellos se basan en técnicas conductuales desarrolladas en Psicología social, Psicología Cognitiva y Neuropsicología. Los métodos neurobiológicos se pueden agrupar en: las técnicas neurobiológicas son: los dos métodos más utilizados en neurociencia social son fMRI y EEG.

En 2001, Kevin Ochsner, de la Universidad de Columbia, y Matthew Lieberman de la Universidad de California, Los Ángeles, señalaron algunos de los campos de investigación en los que sacar provecho de esta relación entre las disciplinas de conocimiento sobre los diversos comportamientos que se pueden utilizar cunas con el método de imagen, sabiendo que es lo que son las regiones cerebrales involucradas en el componente afectivo, evaluación o comportamiento. Los resultados se pueden obtener en las áreas de percepción de las personas, autoconocimiento, interacción entre emoción y cognición. Para los dos estudiosos es necesario primero identificar los correlatos cerebrales de los fenómenos sociales; solo después se pueden proponer hipótesis, teorías o tesis. Se debe considerar Si utilizando estímulos aparentemente desconectados, activan las mismas áreas neuronales o surgen una relación entre diferentes áreas, reguladas por la amígdala. Es una estructura subcortical involucrada en varios procesos, pero más precisamente aquellos que manejan las emociones y especialmente el miedo. En 2000, Stephen David Hart y sus colaboradores se hicieron cargo de la actividad de la amígdala, utilizando estudios de resonancia magnética funcional (fMRI) de Hart sobre la teoría de la identidad social, y luego sobre el concepto de outgroup e ingroup el experimento se dividió en dos partes: en la primera, se presentaron a los candidatos 30 caras de las personas del ingroup, de ambos sexos, con expresión neutral; en la segunda parte se presentaron a el mismo número de caras pero de miembros fuera del grupo Para este tipo de estudio, los pacientes con daño amígdala son vitales para tener respuestas concretas sobre los estímulos sociales y emocionales, ya que son diferentes de los de un individuo sano. Los candidatos tenían que indicar para cada rostro si era masculino o femenino. La actividad de la amígdala se detectó en la primera parte y en la segunda parte: durante la primera según el color de la tez, mientras que en la segunda fue más estimulada por los candidatos del outgroup que el ingroup. Esta diferencia ha sido interpretada como una habituación a los rostros del ingroup. El resultado es consistente con los estudios que muestran que el órgano es más activo para las caras desconocidas que para las familiares. La posible explicación es que la familiarización es más rápida cuando se analizan muestras dentro del grupo. Otros estudios posteriores analizaron la afinidad entre la actividad de la amígdala y las medidas directas e indirectas de evaluación de grupos raciales. En 2000, Elizabeth A. Phelps y sus colaboradores de la Universidad de Nueva York, por otro lado, tenían dos objetivos: el primero detectar los estímulos neuronales que surgen de las evaluaciones raciales y el segundo detectar la relación entre la actividad cerebral y las evaluaciones conscientes o no conscientes. A los participantes del género masculino y femenino de raza blanca, se les mostraron (en doce presentaciones sucesivas de seis estímulos), nueve caras de color y nueve caras de blanco, con expresión neutra: los participantes tenían que indicar si la cara era la misma o no en comparación con la presentada anteriormente. Los participantes fueron controlados por dos herramientas implícitas: el IAT (Implicit Association Test) y el eyeblink startle (guiño en la respuesta de alarma). El método de medición directa fue la escala de racismo de hoy (McConahay, 1986) que detecta una gran vehemencia contra las personas de color en Estados Unidos. También se encontró una correlación particularmente significativa de la actividad de la amígdala con medidas implícitas. Los autores demostraron cómo la amígdala es más activa cuando los estímulos son individuos del grupo externo. El segundo experimento de Phelps fue similar al primero, pero los estímulos propuestos a los candidatos eran caras de estadounidenses famosos, negros o blancos. El objetivo era demostrar que la mayor actividad de la amígdala a la presentación de caras coloreadas desconocidas derivaba de los prejuicios negativos adquiridos culturalmente. En el caso de eyeblink startle no se detectaron efectos en ingroup, pero Utilizando IAT los resultados de ingroup fueron menos pronunciados que los detectados en el primer experimento. La actividad de la amígdala, finalmente, no es diferente para los candidatos de ingroup y del exogrupo, por lo que el grado de activación no depende de los prejuicios adquiridos en el curso de su vida. Phelps y sus colaboradores demostraron que la actividad de la amígdala es diferente en presencia de miembros desconocidos del ingroup (estadounidenses blancos) o miembros desconocidos del outgroup (estadounidenses negros): de hecho, para los rostros de personas famosas pertenecientes al outgroup o ingroup, la actividad de la amígdala no tiene una intensidad diferente. Por lo tanto, la amígdala no parece estar conectada a evaluaciones conscientes, sino más bien al aprendizaje emocional, es decir, a las emociones que influyen en las elecciones y acciones de un individuo. Para el tercer experimento Phelps examinó, con la ayuda de un grupo de control, a un paciente con una lesión bilateral de la amígdala. Si la amígdala había jugado un papel crítico o dañino en la producción de respuestas implícitas, debería haber habido una diferencia entre las afirmaciones de los participantes del grupo de control y las del paciente con la amígdala lesionada. El procedimiento fue idéntico al del primer experimento: al igual que en el estudio anterior, no se detectaron diferencias entre los participantes, a excepción de las respuestas del IAT (prueba de Asociación implícita) de la persona con las lesiones. Ellos, de hecho, eran más lentos. La conclusión de este estudio tiende a excluir el hecho de que la amígdala tiene un efecto concreto en las evaluaciones implícitas de los sujetos dentro y fuera del grupo. Al estudiar la categorización de estímulos sociales, tanto explícitos como no explícitos, con herramientas mejoradas, se ha encontrado que es posible estudiar las funciones corticales superiores para comprender mejor el proceso de categorización de eventos sociales. En un primer estudio realizado por IT y Urland en 2003, ERP se utilizó para determinar el grado en que la información sobre las categorías sociales se codifica automáticamente. La categorización es un proceso fundamental que permite al individuo dar orden a su mundo. Los investigadores durante el proceso se preguntaron si la activación de estas categorías relacionadas con la raza y el género era automática. El experimento se dividió en dos fases, considerando como estímulos individuos que varían por raza y género, masculino o femenino. El primero se refería a los procesos relacionados con la atención muy temprana, analizó tremite el potencial relacionado con el evento compuesto por los parámetros N100/P200 / N200, cuya amplitud aumenta con el crecimiento de la atención dada una cierta característica del estímulo. Durante la segunda fase, sin embargo, se consideró el componente P200, que está asociado con procesos de memoria de trabajo que intervienen en una etapa posterior a los procesos detectados de la clase anterior de potenciales. En la primera de las dos fases, presentamos a los participantes secuencias de cinco fotos a color de personas que variaban en dos dimensiones, género y raza: cada secuencia contenía un estímulo que podía ser diferente del otro, y se les pidió a los participantes que describieran lo que vieron. Los efectos de la raza, con un mayor enfoque en los objetivos de las personas de color, fueron los primeros en surgir; estos efectos se detectaron en el N100 mientras que los relacionados con el género en el P200. La segunda fase se diferenció de la primera por el hecho de que las fotografías se convirtieron en blanco y negro, aunque equivalentes en brillo y contraste. Los resultados de los componentes de Atención Temprana replicaron sustancialmente los de la primera fase. Los resultados para el componente P300 también fueron similares a los obtenidos en el primer experimento; en este estudio el efecto de la raza no fue diferente del del género. Este estudio allana el camino para una comprensión más profunda del proceso de categorización que analiza los sesgos y estereotipos. En este caso, la atención se centró en los procesos explícitos de categorización. Por lo general, las metodologías utilizadas para estudiar las respuestas implícitas se basan en métodos que pueden activar construcciones de memoria fuera de la conciencia del participante, y se han analizado los efectos en las respuestas posteriores. Este procedimiento tiene algunas limitaciones: los efectos de las primeras respuestas pueden no persistir hasta las posteriores, ya que otros factores pueden intervenir antes o durante la producción de las respuestas. El objetivo de la investigación fue estudiar los procesos de categorización evaluativa y no evaluativa activados para la presentación de estímulos socialmente relevantes. Como estímulos se utilizaron 64 imágenes, que variaron en dos dimensiones: evaluativas (estímulos negativos o positivos) y no evaluativas (personas o no personas). Los participantes, 23 estudiantes, tuvieron que indicar, para cada uno de los estímulos presentados, si eran estímulos positivos o negativos, en la condición evaluativa, y personas o no personas, en la condición no evaluativa. Se presentaron bloques consistentes en una serie de seis estímulos a la vez; en cada bloque había un estímulo objetivo (estímulo relevante), presentado en la serie en diferentes posiciones. Durante el experimento se detectó la actividad electroencefalográfica de los participantes en base al potencial LPP (potencial positivo tardío): una herramienta válida para la detección de procesos de categorización implícitos. De hecho, investigaciones anteriores habían demostrado que el potencial de LPP es sensible a objetivos incongruentes en un contexto dado, es decir, objetivos que varían dentro del contexto de presentación: en este caso, el estímulo objetivo. Un primer resultado indicó dos efectos principales que actuaban de manera conjunta: un segundo resultado fue cambios según estímulos no evaluativos (personas y no personas), con mayores LPP para ítems (estímulos) incongruentes en el contexto de presentación, es decir, aquellos que diferían de los demás de la serie. Además, se detectó un sesgo siempre a favor del ítem personas. Estos efectos de la dimensión de evaluación se encontraron en ambos niveles. Este estudio, similar al anterior, indica que cierta información relevante puede ser procesada automáticamente y recibir atención preferente sobre otra información que se considera menos relevante.

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