Museo arqueológico de Asturias

el Museo Arqueológico de Asturias es una institución regional, adscrita al Ministerio de cultura. Desde 1991 su gestión ha sido transferida al Principado de Asturias. Es una institución museística de alcance regional y tiene una larga tradición. Conserva la colección material del legado arqueológico asturiano y realiza funciones de conservación y difusión del mencionado patrimonio. En Asturias, la arqueología comienza con un pensamiento a través de dos grandes huelguistas: Fray Benito Feijoo, monje benedictino que fue abad del Monasterio de San Vicente, sede del museo, y Gaspar Melchor de Jovellanos que fue la primera intervención arqueológica, asturiana, y la primera exploración en la región. El Museo Arqueológico de Asturias, construido en 1845, junto con la Comisión provincial de monumentos históricos artísticos de la provincia de Oviedo. Es el museo arqueológico más importante de la región asturiana, con la colección más aislada de su tipo. Creado oficialmente en 1944 y abierto al público el 21 de septiembre de 1952, goza de considerables colecciones, ingresos en el museo gracias a figuras como Aurelio del Llano, El Conde Vega del Sella, Manuel González - Longoria Feria Marqués de Rodriga, Tomás Fernández Bataller, Pedro Hurlé Mansó y Sebastián de Soto Cortés. El Museo Arqueológico de Asturias está concebido como una institución destinada a satisfacer las necesidades de carácter cultural, científico y educativo a todos los demás usuarios; es decir, que actúa como referencia en la unión a los demás museos arqueológicos del lugar, manteniendo relaciones con campos almacenados en museos y centros de interpretación presentes en el Principado Asturiano, siendo titular de las funciones relativas a la investigación, difusión y conservación del patrimonio arqueológico Asturiano Su colección crece anualmente con los depósitos de materiales procedentes de trabajos de prospección y excavación arqueológica realizados en Asturias y con los resultados de donaciones privadas. Desde 2004 ha sido objeto de obras de rehabilitación y fue reabierto al público el 21 de marzo de 2011.

La Comisión provincial de monumentos de la provincia de Oviedo en 1845 llevó a cabo las primeras acciones para proteger el patrimonio de Asturias abriendo el primer museo en 1870 en el desaparecido convento de San Francisco. El actual museo, ubicado en el claustro del antiguo monasterio de San Vicente, fue construido en 1944 y abierto al público solo en los años 50. Desde entonces la colección ha crecido realizando excavaciones, donaciones y compras de piezas. En 1998 el Ministerio de Cultura inició las negociaciones para rehabilitar y ampliar el museo, que tomó forma en 2004, con el proyecto de los arquitectos Fernando Bruno Calvo y Bernardo García Mura. El área del museo se ha ampliado a 5810m2, de los cuales 2013m2 están destinados a exposición permanente con una inversión de 16 millones de euros. Afortunadamente, estas obras permitido el descubrimiento de un bastión de la primitiva muralla de Oviedo del siglo viii, 1, 6 m de alto y se descubrió que en los restos de este muro puso los arcos del claustro del monasterio. El diseño inicial fue modificado para dejar estas partes de la muralla de la ciudad en exhibición como otra de las joyas del Museo. Este descubrimiento confirma la hipótesis del historiógrafo Juan Uría Ríu sobre el trazado de esta muralla incrustada en la época de Alfonso II.

En 1952, el museo ocupa el antiguo claustro del Monasterio de San Vicente, un edificio con una compleja historia relacionada con el origen de la ciudad, el claustro fue declarado Monumento nacional en 1934. Se cree que el Monasterio de San Vicente fue fundado en el año 761, bajo el Gobierno de Fruela I. Pocos restos de este primer edificio quedan como el actual claustro, iniciado en 1530, bajo la dirección del Maestro Juan de Badajoz el joven y completado por Juan de Cerecedo El Viejo Y Juan de Cerecedon en 1570.

La enajenación de bienes eclesiásticos en 1837 puso en circulación un gran número de obras de arte religioso y la Comisión de monumentos de Asturias se encargó de reunir, durante el siglo XIX, los restos de aquellos monasterios e iglesias abandonados. Este conjunto de piezas constituye el origen de la colección del museo, que se incrementó con las donaciones de sus miembros y coleccionistas. La actividad principal se dedicó a la restauración de las iglesias prerrománicas y a medida que se logró la recogida de piezas de las ruinas de estos edificios. En el comienzo del siglo 20, el desarrollo de la arqueología científica supone la ampliación del horizonte hacia la prehistoria, debido a la presencia del arte Paleolítico en Asturias. De esta manera, durante el siglo XX, la colección del museo se amplió considerablemente gracias a los resultados de las intervenciones arqueológicas en Asturias. Los fondos de la antigua Comisión de monumentos se sumaron a las donaciones de las colecciones y durante la década entre 1960 y 1970 la Diputación de Oviedo completó la compra de varias piezas, muebles y objetos. Las compras más importantes fueron las tres colecciones, una de Las herederas del bosque Cortés, compuesta por antiguos hallazgos arqueológicos, la colección numismática de Pedro Hurlé Mansó, y la colección de armas y monedas de los herederos de Tomás Fernández Bataller. El progreso de las investigaciones iniciadas en 1970 amplió progresivamente la colección de la era Paleolítica, la edad del metal y la edad romana. El nacimiento de la Arqueología de gestión desarrollada más en 1990, ha supuesto la entrada de una gran cantidad de materiales de todas las épocas, pero sobre todo de la Edad Media, procedentes de los centros históricos de las ciudades y pueblos asturianos, así como de las numerosas iglesias y monasterios en los que tuvo lugar la restauración.

La exposición permanente presenta un discurso expositivo actual y moderno. La ruta comienza desde los orígenes de la prehistoria asturiana hasta la Baja Edad Media, ilustrada a través de la cultura material de los pueblos que han habitado este territorio a lo largo del tiempo. La exposición consta de cinco áreas temáticas tituladas de la siguiente manera: la exposición se completa con una unidad o sección específica "de la colección al Museo" destinada a la historia de la formación del museo que, en el caso de Asturias, transcurre prácticamente paralela a los inicios de la arqueología científica en la región. En un anexo a esta unidad temática y como homenaje a la figura del Fraile Benito por Feijoo y Montenegro, la singular figura de la ilustración del abad español del Monasterio de San Vicente Oviedo, ha completado la reconstrucción de una celda del benedictino en la zona del más noble del antiguo claustro, tal y como estuvo presente en la antigua exposición del Museo. De esta manera se mantiene el reconocimiento de los asturianos, al ensayista más prolífico del siglo XVIII cuyo trabajo intelectual marcó un hito en la evolución del pensamiento y la ciencia de la época. Otro apartado destinado a la difusión y valoración de las certificaciones de Asturias declaradas Patrimonio de la Humanidad: el arte rupestre y el arte de la monarquía asturiana. A través de una serie de medios interactivos y audiovisuales, el visitante puede contar con información relevante sobre dicho patrimonio, así como sobre las distintas rutas arqueológicas que puede realizar para disfrutarlo.

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